31.1.10

Historias

Hoy voy a hablar de las historias. Historias de vida, historias de un romance, historias de historias; en fin, lo que me interesa remarcar es que siempre nos suenan de determinada manera. Al escuchar una, nos podemos preguntar si nosotros también lo hicimos, si lo haríamos o por el contrario, si jamás lo haríamos. Podemos apiadarnos de quien nos la está contando. Podemos desear vivir lo mismo… infinidad de cosas se nos pueden ocurrir cuando escuchamos a alguien contando su historia. Ahora bien, lo más jugoso me parece que es cuando uno mismo cuenta su historia. Cuando la piensa y la vuelve a pensar y repasa determinada situación, determinado encuentro o hasta cuando pensamos una y mil veces una palabra que dijimos y nos arrepentimos o se nos ocurren otras que consideramos mucho más adecuadas que la que elegimos.
Otra cosa que también ocurre si nos ponemos en observadores minuciosos de nuestras historias, es que en todas, generalmente, ocupamos el mismo lugar. Quiero decir, generalmente uno se va a encontrar hablando de sí mismo, contando o pensando sus historias como el ganador, el perdedor, el dejado de lado, el solitario, independiente, soberbio, humilde, brillante, etc. Miles de etc. por cada uno de los “contadores de historias” que estén leyendo ésta. A lo que quiero llegar, es que las historias pueden ser las mismas y pueden sonar muy diferentes. Según la posición desde donde la pienses y te sientas, según el tono en que la cuentes, los puntos que acentúes, las palabras que utilices o el auditorio que la escuche, sonará como una historia de éxitos o una historia de fracasos.

Con amor, Ana

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