Cómo explicar la sutileza de la ofensa encubierta. Cómo identificar esa zona pequeña que existe entre la sinceridad y la crueldad, esa actitud enmascarada en la confianza, ese instante en que el velo social parece caer y dejar al descubierto la crudeza humana, o su miseria.
El criticar es una conducta humana que más que a una inteligencia, remite a una característica vulgar y ordinaria que sería la de “chusmear”. En el diccionario figura la palabra “chusma”: conjunto de gente vulgar. Generalmente tiene una base en la envidia, en el aburrimiento y en las propias frustraciones. Uno proyecta en el otro lo que no le gusta de sí mismo.
Pero quién no ha criticado alguna vez en la vida, quién no ha “chusmeado” alguna vez en la vida. Son cosas que uno dice un día y tal vez al día siguiente se olvidó. Pueden ser cosas livianas y sin importancia o cosas que hablan más del que critica que del criticado ¿no?
Creo que ahí hay un límite. Y creo que atravesar ese límite es perder el respeto. Atravesar el límite de lo permitido dentro de “lo que va y viene” es, para decirlo de una manera gráfica, “mostrar la hilacha”. Eso deja de ser inocente y pasatista y pasa a ser dañino y miserable.
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